"No siempre un bandido se esconde detrás de un antifaz". Blog dedicado a las fuentes de información médica - hugotula@gmail.com

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2/4/16

Sufrir es por lo general culpa nuestra

Mientras descanso y me pierdo de mi mismo, pienso. Ahora mientras escribo, pienso.
Ante la duda de si ya soy o no soy adulto, pienso. En realidad por cuestiones de edad soy un adulto, lo que debería preguntarme es si alcancé la madurez. Creo tener comportamientos que no se corresponden con mi edad.


En el intento de buscar evidencias sobre qué es “ser maduro” encontré una frase de Nietzsche que dice "La madurez significa haber recuperado aquella seriedad que de niños teníamos al jugar". En qué quedamos, ¿la vida es sueño o la vida es juego? Tampoco es cuestión de andar todo el día con cara de maduro.


En el Diccionario de la Real Academia Española la palabra madurez cuenta con tres acepciones: 1-Condición o estado de maduro. 2-Período de la vida en el que se ha alcanzado la plenitud vital y aún no se ha llegado a la vejez. 3-Buen juicio, prudencia y sensatez. Se me antoja mezclar todo esto y decir que madurez o estado de maduro es el periódo de la vida en el que aun no habiendo alcanzado la plenitud vital somos capaces de actuar con prudencia y sensatez.


Entre los indicios que se pueden usar para presumir que en algo hemos madurado están por ejemplo el reconocer sin vergüenza nuestro lado contracultural, hablar sin temor de sentimientos, más aún si son sentimientos excepcionales como la soledad, la tristeza, la culpa o el amor.  ¿Se dieron cuenta que sufrir es por lo general culpa nuestra?.


Se imaginan con el poder o con un atributo mágico que nos permita volver a una determinada edad. Pero para que esto sea mucho más interesante, en el regreso a esa edad no perder la carga de experiencias ya vividas, esto nos permitiría tomar decisiones diferentes. Me imagino en permanente estado de adolescencia pero con la experiencia que me dieron estos años.


Aun no tengo claro si alcancé la madurez, o mejor dicho no voy a gastar energías en saberlo.
Es solo una teoría, pero creo que la madurez se ha alcanzado cuando empezamos a darnos cuenta de que no todo lo que nos pasa es tremendamente importante.

6/12/15

Check List



Me gustan las listas, suponen orden, seguridad y me dejan pensar en otras cosas, que, lógicamente no están en la lista.


Levantarse temprano todos los días
Respirar profundo al menos dos veces al día
Caminar despacio. Caminar
Pensar, mucho
No pensar (para sentir más)
Perderse de uno mismo (algún día voy a explicarlo mejor)
Escuchar música
Escuchar. Escuchar
Hablar poco
Ayudar. Venimos al mundo para ser útiles
Creer. ¿Cómo se vive sin creer?
Leer. Releer
Acompañar y recordar que no se priva de la esperanza a nadie
Mirar y ver
Observar (Mirar+Ver)
Charlar mucho (ya dije hablar poco)
Enseñar, pero como dice Ortega y Gasset, “enseña a dudar de lo que enseñas”

Una vez más fuera de los lineamientos de este espacio. En un mundo plagado de medios digitales, de aparatos para “facilitarnos la vida”, de información al alcance de tus dedos, de medicamentos “para todo y para todos”, aun seguimos necesitando de los demás. No descubro nada, ya lo sé. Mejorar como persona, que es un resultado en lo individual,  requiere de la participación de otras personas, sofisticado engranaje en red que podemos calificar como educación. De la lista pocas cosas las aprendí o descubrí solo, me las enseñaron (unos amigos que tengo por ahí). Para los que creen que los médicos están hechos de otra pasta, se equivocan, antes que nada son personas y aunque no parece, personas con sentido del bien común.

1/11/15

No más de lo mismo


Hace unos cuantos meses que no publico en este espacio. Es sabido que escribir en un blog debe tener cierta continuidad (además de otras premisas) para que aquellos que lo visitan no decaigan en su interés por el mismo. Cuestiones inherentes a la vida 1.0 me llevaron a descuidar, si se puede decir así, este espacio de mi vida 2.0.

Cansado de tanto andar, hambriento de cambios, un día abrí los ojos. Atendiendo aquel precepto que sostiene que mientras hagamos las mismas cosas los resultados serán los mismo es que decidí. No más de lo mismo. No.

Volver a las fuentes? Si esto significa, mayor dedicación a la lectura, escuchar música, perder el tiempo con los hijos, planear un viaje, trabajar atento a lo estrictamente necesario, seguir una serie en TV, tomar café a solas, releer, entonces sí, volver a las fuentes. Si.

No quiero sentir más el agobio que me provoca el pasado. Por ahora es una batalla que llevo perdida pero con las tropas en repliegue. No quiero un Maserati, quiero días libres, días sencillos, sin pasado, sin pensamientos intrusivos, sin hospital, sin consultorio, sin personas tóxicas, sin ruido de motores, sin tecnología. Basta de modas tales como “no tengo tiempo”. ¿Es posible decir que no tenemos tiempo para nosotros mismos?, ¿No tenemos un espacio de “nuestro” tiempo para estar solos?. Creo que, solos estamos todo el tiempo.

Viendo que trabajar en un sistema que no tiene castigos ni premios es que hago las cosas lo mejor que puede, sin esperar nada del sistema, solo, y muy de vez en cuando, el agradecimiento de una persona que no se sintió “perjudicado por el sistema”.

No encuentro,aun, solución a muchos de mis pensamientos, de esos que me ponen de un humor extraño. Espero que alguien me diga como hace o hacer para no pensar. Quiero sentir, sentir y sentir. Quiero gente buena, quiero Mi grupo, quiero mi familia, quiero sentir. Veo mal, sí, por eso uso anteojos. Lo que mejor me sale es oler, tengo un olfato privilegiado, un tacto a la misma altura y muchas ganas de sentir.

31/12/14

Final del año


Tener que decir que a los 44 años estoy cansando de tanto andar es poco menos que un llamado de atención. Vivo angustiado y peligrosamente inclinado al escepticismo. Muchas veces me desperté con la sospecha de que la vida es una cosa inútil y absurda. Pero no es una declaración con ninguna otra intención en el fondo. Termina el año. Como se acostumbra se hacen balances.

Este año fue pésimo, doloroso, penoso, de luto. Como en cada situación difícil que me tocó vivir, lo positivo es que entendí el significado de tener hermanos. Siento que los quiero y me gustaría pasar más tiempo con ellos.

Termino el año a mitad de camino hacia los 45 años, todo un adulto, en primera instancia, pero con el instinto de un adolescente, las ganas de un niño y las fuerzas de un sexagenario. Termino el año intentando describir el problema y es entonces que me salen cosas desesperadas ( o desesperantes), por momentos siento que me tienen contra las cuerdas y otros me siento un campeón. Se entiende ahora lo del adolescente de 45 años.

El problema no es la angustia, pues la conozco desde siempre y como aprendí leyendo a Cortázar, no creo que sea una solución rechazar la angustia pues eso es “suicidar el corazón, es  matar las riquezas del espíritu, y lo que es peor, esterilmente”.

Tampoco el problema está en si existe Dios, ya no lo dudo y lo declaré en otras entradas, yo creo y con eso basta. Explicar racionalmente la existencia de Dios es lo mismo que intentar dar explicación racional del sentimiento de amor hacia un hijo. También creo que existe gente que necesita que Dios no exista.

Termina el año, como se verá con más contradicciones y algunas certezas. Aunque parezca contradictorio y aunque el tema central de esta entrada no lo transmita, la llama eterna está presente, con la llegada del nuevo año espero un pequeño soplido que la avive. Por momentos tengo fuerzas pero no surgen las ideas o viceversa. No dejo de pensar. Lo que aun me mantiene aferrado a este mundo son unas cuantas personas. A todas ellas mis mejores deseos para el 2015. Aun tengo ganas de vivir y el hecho es que uno vive. Feliz Año Nuevo.

31/12/13

Sombras que llegan hasta estos días


Aun estoy lidiando con mi pasado, por momentos siento el peso de esa historia con muchas culpas, con preguntas de lo que podría haber sido y no fue y de lo que finalmente fue. En mi pasado hay cosas de las que no puedo desprenderme a pesar que ya confesé y ya me arrepentí. Eso que se denomina la patria de uno, la infancia, está en el pasado, pero esa parte de la historia no la cambiaría y obviamente ya no cambiará.

Es el tramo de mi vida que va desde la adolescencia hasta que me recibí de médico el que proyecta sombras que llegan hasta estos días. Esa etapa de indefiniciones, discusiones familiares interminables, necesidades no satisfechas, angustia permanente, es en esa etapa en la que siempre me sentí co-protagonista, el último de la fila, llegando tarde al reparto siempre y con la sensación intermitente de no querer estar. La soledad me acompañó por varios años, ha intentado darme la mano, ha intentado convencerme y me ha dejado en paz. Soy un hombre que gusta de estar solo, por momentos, pero que indudablemente no podría vivir solo.

Ha pasado el tiempo, en todo caso aun está pasando. Entre mis batallas mentales quedan los despojos del pasado que al día siguiente se reagrupan y están ahí, listos para arremeter de nuevo. Estamos diseñados de manera perfecta o casi perfecta, lo único que faltó es un botón on/off, o algo equivalente, para nuestra mente. Pienso todo el tiempo.

Ha pasado el tiempo y aun esta pasando y sigo pensando, pero a pesar de ello quiero seguir disfrutando de cosas simples tales como, amanecer muy temprano, caminar sin apuro, las piruetas de Camila, las sonrisas gratuitas de Victoria, las charlas con Lucas, un café con amigos, las charlas de la vida.

Enfermarse no esta en los planes de nadie, enferma el que puede, me ha tocado, ahora puedo decir que soy un tipo más dulce (los que me conocen sabrán interpretar). Estoy haciendo lo necesario para seguir adelante sin que esto me condicione. En estos días comienzo un período de vacaciones, para el cual tengo pensado desconectarme de la vida 2.0, es por esto que este espacio cierra por vacaciones hasta fines de enero.


Ha pasado el tiempo y aun esta pasando y ya no quiero tomarme la vida de a bocanadas aprendí que es mejor hacerlo de a cucharadas.

8/8/13

Personas en minúscula


Hoy es uno de esos días en los que deseo perderme de mi mismo, uno de esos días en que creo no estar para fiestas y como leí por ahí un hombre no tiene obligación de mostrar sonrisas de bienvenida cuando sabe que nadie va a llegar. Otra vez la historia de nuestro pobre individualismo. Pequeñas personas (no necesariamente en referencia al tamaño) creen haber conseguido gran triunfo. En todo caso buen triunfo conseguido por malas personas.

Desde hoy quedan en el salón de las cosas olvidadas. Malas personas. Egoístas. Estar a gusto, ese es el único objetivo de estas pequeñas personas, edificar compartimentos, hacer uso de todos los derechos, convencidas de que si hay obligaciones la más importante es la obligación de estar a gusto.

Con todo, se dan a veces cosas que hacen pensar que la vida no es algo sencillo. Digo todo esto con el más profundo sentimiento de desazón, harto de lidiar con el individualismo de estas personas en minúscula. No voy a dejar que pisoteen mi energía, no voy a dejar que se forme la costra de la costumbre. Hoy es uno de esos días en los que creo que el sentido del bien común es una utopía.

13/7/13

Camila

A vos hija que me enseñaste que venimos al mundo para ser felices. Vos que sin proponérselo me robaste mil sonrisas. Nunca un mal día, siempre una nueva pirueta. Nunca una palabra mala, siempre una mirada inquieta. Parece que la vida cambió desde que llegaste.
A vos hija, resumen de la palabra paz. Coleccionista de ideas. Actriz de teatro. Autora de neologismos tales como espiraletas, chupetas, bellosura, palhigienico, hablanchina.
Reconozco que soy ciclotímico, inquieto, pensativo, dominante, caprichoso, desconfiado, gruñón,  pero con la única persona que no soy todo eso es con vos, para quien solo tengo amor incondicional. A vos hija, voy a decirte siempre que te quiero hasta el cielo. Feliz cumpleaños Camila.

6/6/13

Vivir cuesta vida


Un día antes de cumplir 43 años declaro:


Que vivir cuesta vida.
Que, como aprendí de un amigo, lo más difícil es hacerse cargo.
Que, como a los 7 años, me encantan las siesta con sol.
Que no siempre un bandido se esconde detrás de un antifaz.
Que Dios existe, pero no voy a poner la otra mejilla.
Que voy a dar batalla, siempre.
Que cuando se cierra una puerta se abren otras.
Que en los peores momentos se deben tomar las mejores decisiones.
Que respirar es gratis y fantasear también.
Que lo importante es el contenido.
Que ya no tengo vergüenza de confesar que me gustan Pet Shop Boys y Miranda, tengo justificativo diciendo que sobre gusto no hay nada escrito.
Que a la lista anterior me faltó agregar al Paz Martinez.
Que hay días que no quiero estar.
Que por el placer que me produce ver amanecer, tomar café en un AMPM y volver a mi hogar cansado quiero estar.
Que quienes deciden, carecen de lo primordial, sentido del bien común.
Que quiero que mi pensamiento esté en eterna fase beta.
Que al igual que en la vida, resetear la máquina es empezar de nuevo.
Que no puedes vivir deseando que no te pase nada, porque lo más probable es que no te pase algo.

Que quiero seguir y cuando la muerte me encuentre, me encuentre vivo.

16/5/13

¿Seré algo más que lo que pienso?



Me acusan de que pienso mucho y que por momentos me pierdo de mi mismo. Pero no me voy a preocupar más, he encontrado evidencias de que los pensamientos afectan poco la conducta.


“¡Bueno!
Ver pensar a un hombre es desagradable.
En el interior de todas las cosas hay siempre más prosa que poesía, y más decepciones que consuelos.
Felizmente en materia de relaciones humanas, los pensamientos afectan poco la conducta y no influyen casi nada en las impresiones.
Un filósofo puede ser tan analítico como se quiera y podrá pasarse años enteros descomponiendo sentimientos; esto no le impedirá enamorarse como cualquier hijo de vecino, tener pasiones y arreglar a ellas su peregrinación en este mundo, a despecho de todos sus métodos y sus deducciones filosóficas.
Pero para el público, sea auditor o lector, generalmente sin criterio, el análisis de sentimientos es repulsivo, porque no lo entiende, porque choca con las ideas recibidas y no se acomoda al juicio oficial de la sociedad.
Tal es la razón por la cual hay pocos autores francos y muchos que fabrican conceptos habituales para que sean encontrados buenos, aunque sean inexactos.
¿Cómo un hombre que analiza y descompone sentimientos puede ser bueno? ¡Es malo, dice el público, es cínico, es frío, es pernicioso!
No, lo único que hay es que el auditorio es incompetente y no reconoce esta gran verdad: ¡las meditaciones nada tienen que ver con los sentimientos, y el más frío disector del alma humana, puede tener el corazón caliente y lleno de las mayores ternuras! ...
Tras de estas reflexiones, miré mi ropa que estaba indolentemente tendida sobre una silla, como si estuviera también filosofando; mi chaleco principalmente me pareció muy reflexivo, con sus mangas amputadas como un inválido, y tomando una resolución suprema, me apresuré a vestirme y a comenzar la tarea diaria.”

Eduardo Wilde -  1881. Fragmento tomado del texto “Meditaciones inopinadas”

4/1/13

Al fin y al cabo lo único que tengo es este presente.


Una vez más fuera de los lineamientos de este espacio. 
Me gustan los fines de semana pero desde el viernes a la tarde hasta el domingo a la mañana. He crecido con la angustia de lo que vendrá (mal o bien). Siempre creía que con la llegada del viernes el tiempo se detenía por un par de días, tenía la sensación que en esos dos días estaba a resguardo, hasta podía dormir la siesta sin culpa ni angustia.
Pienso desde que tengo 7 años aproximadamente. Pienso en las cosas que me pasan, en la vida, en la continuidad de la vida, en las ganas de hacer lo que me gusta, en lo que me gusta hacer y no parece un trabajo, en la familia, en la suerte que significa tener hijos, en los motivos para seguir vivo, en las cosas simples.
Apostolado. Ya está. Aprendí a fuerza de chocarme contra la pared que no sólo de atender pacientes vive el médico y para colmo médico clínico (en el imaginario de la gente no es una especialidad). Aprendí que no basta solo con el apostolado,  con la medicina también se come, se cura y se educa.
Estudiar. No, no me gusta. Creo que a pocos les gusta estudiar. Me gusta aprender, que es una especie de círculo virtuoso, más aprendo y más curiosidad me provoca.  Autoformación. Sí. En tiempos de fragmentación de la atención se requieren grandes dosis de autodisciplina.
Hace unos meses una paciente, anciana ella, me decía que se sentía bien solo cuando estaba con los ojos cerrados, un concepto que me costó interpretar y como era lógica la conversación derivó en el tema de la Muerte. Un concepto rico y positivo, a decir de Cortázar. Si la vida no tiene para nosotros ningún aliciente la muerte asumirá una tonalidad de consuelo. La paciente lo había entendido primero.
Música. Cuanto más oscura mejor y no importa si me inspira tristeza, porque dicen que en la tristeza hay una profunda, elegante y sutil belleza que difícilmente pueda encontrarse en otro lugar. Creo en el poder de la música. Me pregunto como hacen los que hacen música, los envidio o queda mejor decir que los admiro. Confieso que cuando me pierdo de mí mismo la música me rescata.
Para terminar una propuesta: es hora de dejar de perseguir sombras y dedicarse a disfrutar del camino.

29/10/12

Nuestro pobre individualismo

"El argentino, a diferencia de los americanos del Norte y de casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. Ello puede atribuirse a la circunstancia de que, en este país, los gobiernos suelen ser pésimos o al hecho general de que el Estado es una inconcebible abstracción; lo cierto es que el argentino es un individuo, no un ciudadano. Aforismos  como el de Hégel “El Estado es la realidad de la idea moral” le parecen  bromas siniestras.
El mundo, para el europeo, es un cosmos, en el que cada cual íntimamente corresponde a la función que ejerce; para el argentino, es un caos. El europeo y el americano del Norte juzgan que ha de ser bueno  un libro que ha merecido un premio cualquiera, el argentino admite la  posibilidad de que no sea malo, a pesar del premio. En general, el argentino descree de las circunstancias. Puede ignorar la fábula de que la humanidad siempre incluye treinta y seis hombres justos —los Lamed Wufniks— que no se conocen entre ellos pero que secretamente sostienen el universo; si la oye, no le extrañara que esos beneméritos sean  oscuros y anónimos."
Borges, Buenos Aires 1946

En una reunión de trabajo, hace unos días, escuché decir a una de las integrantes de la unidad, que “la palabra colaboración debía ser abolida de la unidad”. Que alguien diga esto es lamentable y preocupante, pero más preocupante es que ninguno de los que escucharon esto tomó el guante para esbozar una respuesta. Tengamos en cuenta que los que participaron de esta reunión son el staff médico de lo que llamamos “Unidad de Gestión”, así, como se lee. Entonces se hace difícil entender que trabajando en una “Unidad de Gestión”, la colaboración deba ser abolida.



Está claro que un servicio o un grupo de trabajo no debe funcionar solo por la buena voluntad o la sola colaboración de sus integrantes. Estamos de acuerdo también de que existen las llamas 7C del trabajo colaborativo: compromiso, constancia, complementariedad, consecuencia, coordinación, comunicación y confianza.

Luego de un brote de inquietud y malestar por lo que escuché, salí a buscar evidencias. La palabra colaboración tiene como sinónimos: cooperación, participación, aportación, contribución. Entre las definiciones de la palabra colaboración se encuentran: “trabajo entre varias personas con un objetivo en común”. Si buscan en Google Imágenes la palabra colaboración, podrán ver que la mayoría de las imágenes encontradas, consisten en personas tomadas de la mano o personas trabajando en conjunto.


Estoy convencido que la colaboración es un aspecto intrínseco de la sociedad humana. Al ser algo intrínseco la pregunta que surge es ¿cómo se hace para dejarla de lado?. Es evidente que hay personas cuyo individualismo está por encima de cualquier cosa, personas que se rigen por la regla del primero yo, después yo, tercero yo, gente que hace uso y abuso del dicho “la caridad bien entendida comienza por casa” a lo que agregan “y termina en mi casa”. Es ese individualismo, “acaso inútil o perjudicial hasta ahora” según Borges, lo que los moviliza.

7/7/12

El atardecer frente de mi casa




Al frente de mi casa pasan cosas. He comenzado hace unos meses a darme cuenta que frente de casa pasan cosas mucho más agradables que en cualquiera de los otros ámbitos en los que me muevo. Detenerme a mirar el atardecer frente de casa me reconforta. Escuché por ahí que la felicidad es la sensación que genera el saber que se está por el buen camino. La sensación la tengo, aunque de a ratos, y el camino está sin pavimentar y de a ratos siento que viajo por la banquina. Basta con saber que estoy en camino y en marcha.

Muchas veces me he derrumbado en silencio y hoy veo el atardecer con tranquilidad. Hay muchos pequeños actos o cosas que me provocan placer:
  • El amanecer de un día soleado
  • Dormirme escuchando Cocteau Twins
  • Desayunar en un AM/PM después de una guardia
  • Las siestas con sol
  • Viajar en colectivo un día de lluvia
  • Jugar al fútbol bajo la lluvia
  • El recuerdo del sonido de la lluvia sobre el techo de chapas mientras intentaba dormir
  • Tucumán en Septiembre
  • Comer naranjas o mandarinas con mis hijos en el patio pleno de sol
  • El olor de las tardes con sol
  • Perderme de mi mismo
  • Encontrarme al lado tuyo
  • Reconocer a mis hijos por el olor
  • Sentir la mano suave de mi hija Victoria
  • Escuchar cantar a Camila
  • Salir a merendar con Lucas porque sí
  • Que un paciente me regale chocolate o algo dulce
  • Caminar y pensar
  • Creer en Dios sin culpas
Una vez más fuera de los lineamientos de este espacio.

28/8/11

Mensaje en un botella

El nuevo modelo de desarrollo social no solo se basa en generar información, sino que “va más allá y plantea transformaciones sociales, culturales y económicas. Los pilares de las sociedades del conocimiento son el acceso a la información para todos, la libertad de expresión y la diversidad lingüística” (UNESCO).
Para estar a la altura de estos nuevos tiempos y formar parte de la sociedad del conocimiento, ya no basta con estar informados y actualizados, además debemos generar propuestas y generar conocimiento.
Internet es hoy parte de nuestras vidas y ha venido para quedarse. Las grandes fuentes de información están en Internet. La organización, almacenamiento y recuperación de la información ha sido siempre un problema hasta la llegada de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Con el crecimiento exponencial de la información científica hemos dejado de ser acumuladores de información para convertirnos en buscadores de fuentes de información, y cuyo reto es conseguir realizar una buena gestión sobre el exceso de información médica actual. Llegado a este punto es donde quiero enviar el mensaje a mis compañeros y colegas: 

“Hoy el principal activo de nuestras sociedades es el capital intelectual de las personas que trabajan y comparten sus conocimientos y sus experiencias”

No se trata de ser expertos en manejo de Medline, o de estar en Twitter todo el día o de escribir en un blog o de poseer el último “chiche” tecnológico, es cuestión de actitud, de cooperación, de trabajo en equipo, de innovar, de generar interrogantes (qué tendrá de nuevo todo esto). En fin es cuestión de sentido del bien común.

26/6/11

Yo te sigo a todas partes y cada día te quiero más

En mi infancia vi sufrir a mi padre con su equipo, Platense, que se fue y volvio a la primera B varias veces. Hoy me toca vivir la situación de ver a mi equipo, River, bajar a la B y siento tanta tristeza que quisiera abrazarme con mi viejo que hace años no lo tengo. Me encanta el futbol, amo el futbol pero es solo futbol. Me hice hincha de River sin ninguna influencia y hoy soy mas hincha que nunca.

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