"No siempre un bandido se esconde detrás de un antifaz". Blog dedicado a las fuentes de información médica - hugotula@gmail.com

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18/8/17

La costra de la costumbre

Extraño que alguien me busque por el solo hecho de querer pasar el rato, con la sola intención de estar, de charlar de la vida. Son algunas de las cosas que se van perdiendo con la llegada de la adultez. Juntarse, solo por juntarse.

Estoy anclado a la vida por un reducido grupo de personas. No estoy confesando malas intenciones, pero es que últimamente me resultan irritantes las inevitables relaciones sociales y mucho más si son con personas cuya alma entera descansa en el ceremonial. Oscilando entre la superficialidad y la cruda realidad paso días de pura inercia, empujado por el deber a cumplir.

Los que me conocen saben que me gusta el fantaseo, me encanta. Bueno de eso se trata, de cumplir alguna de esas, para ser más claro, se trata de salir de la rutina, de detenerse a disfrutar, de romper algunas reglas, de jugar a las estatuas o las actitudes, de estar y sentir. Dejar de usar la imaginación solo para evitar discusiones, inventar excusas o justificar errores.

Siempre cuento la siguiente anécdota de mi infancia, estando con mi hermano juntos en el baño, acompañándonos en uno de los placeres de la vida, planeábamos como procederiamos cuando llegado el momento el TV ya no funcione, el plan consistía en dejar que todas las personas que “vivían” en su interior se fueran y luego repartiríamos entre nosotros los autos, los camiones y demás cosas. Ingenuidad en estado puro, pero que en un adulto se considera ignorancia.

La costra de la costumbre me invade. Profesionalmente estancado, intentando solo lo que mejor me sale. No quiero pasar por este mundo sin apasionarme por un estilo musical, sin guardar un secreto, sin cautivarme con algún autor, sin masificarme por algún momento, sin sentir que daría todo por un color, sin ponerme en el lugar del otro.

Ahora que somos adultos no hay tiempo, no hay charlas, no hay ganas, no hay romanticismo, no hay preludio. Se dieron cuenta que los adultos no tienen tiempo ni para aburrirse. Al fin y al cabo, ¿Qué es la vida?, una maldita cosa detrás de la otra. Insisto hay pocas cosas tan importantes.

6/12/15

Check List



Me gustan las listas, suponen orden, seguridad y me dejan pensar en otras cosas, que, lógicamente no están en la lista.


Levantarse temprano todos los días
Respirar profundo al menos dos veces al día
Caminar despacio. Caminar
Pensar, mucho
No pensar (para sentir más)
Perderse de uno mismo (algún día voy a explicarlo mejor)
Escuchar música
Escuchar. Escuchar
Hablar poco
Ayudar. Venimos al mundo para ser útiles
Creer. ¿Cómo se vive sin creer?
Leer. Releer
Acompañar y recordar que no se priva de la esperanza a nadie
Mirar y ver
Observar (Mirar+Ver)
Charlar mucho (ya dije hablar poco)
Enseñar, pero como dice Ortega y Gasset, “enseña a dudar de lo que enseñas”

Una vez más fuera de los lineamientos de este espacio. En un mundo plagado de medios digitales, de aparatos para “facilitarnos la vida”, de información al alcance de tus dedos, de medicamentos “para todo y para todos”, aun seguimos necesitando de los demás. No descubro nada, ya lo sé. Mejorar como persona, que es un resultado en lo individual,  requiere de la participación de otras personas, sofisticado engranaje en red que podemos calificar como educación. De la lista pocas cosas las aprendí o descubrí solo, me las enseñaron (unos amigos que tengo por ahí). Para los que creen que los médicos están hechos de otra pasta, se equivocan, antes que nada son personas y aunque no parece, personas con sentido del bien común.

1/11/15

No más de lo mismo


Hace unos cuantos meses que no publico en este espacio. Es sabido que escribir en un blog debe tener cierta continuidad (además de otras premisas) para que aquellos que lo visitan no decaigan en su interés por el mismo. Cuestiones inherentes a la vida 1.0 me llevaron a descuidar, si se puede decir así, este espacio de mi vida 2.0.

Cansado de tanto andar, hambriento de cambios, un día abrí los ojos. Atendiendo aquel precepto que sostiene que mientras hagamos las mismas cosas los resultados serán los mismo es que decidí. No más de lo mismo. No.

Volver a las fuentes? Si esto significa, mayor dedicación a la lectura, escuchar música, perder el tiempo con los hijos, planear un viaje, trabajar atento a lo estrictamente necesario, seguir una serie en TV, tomar café a solas, releer, entonces sí, volver a las fuentes. Si.

No quiero sentir más el agobio que me provoca el pasado. Por ahora es una batalla que llevo perdida pero con las tropas en repliegue. No quiero un Maserati, quiero días libres, días sencillos, sin pasado, sin pensamientos intrusivos, sin hospital, sin consultorio, sin personas tóxicas, sin ruido de motores, sin tecnología. Basta de modas tales como “no tengo tiempo”. ¿Es posible decir que no tenemos tiempo para nosotros mismos?, ¿No tenemos un espacio de “nuestro” tiempo para estar solos?. Creo que, solos estamos todo el tiempo.

Viendo que trabajar en un sistema que no tiene castigos ni premios es que hago las cosas lo mejor que puede, sin esperar nada del sistema, solo, y muy de vez en cuando, el agradecimiento de una persona que no se sintió “perjudicado por el sistema”.

No encuentro,aun, solución a muchos de mis pensamientos, de esos que me ponen de un humor extraño. Espero que alguien me diga como hace o hacer para no pensar. Quiero sentir, sentir y sentir. Quiero gente buena, quiero Mi grupo, quiero mi familia, quiero sentir. Veo mal, sí, por eso uso anteojos. Lo que mejor me sale es oler, tengo un olfato privilegiado, un tacto a la misma altura y muchas ganas de sentir.

31/12/14

Final del año


Tener que decir que a los 44 años estoy cansando de tanto andar es poco menos que un llamado de atención. Vivo angustiado y peligrosamente inclinado al escepticismo. Muchas veces me desperté con la sospecha de que la vida es una cosa inútil y absurda. Pero no es una declaración con ninguna otra intención en el fondo. Termina el año. Como se acostumbra se hacen balances.

Este año fue pésimo, doloroso, penoso, de luto. Como en cada situación difícil que me tocó vivir, lo positivo es que entendí el significado de tener hermanos. Siento que los quiero y me gustaría pasar más tiempo con ellos.

Termino el año a mitad de camino hacia los 45 años, todo un adulto, en primera instancia, pero con el instinto de un adolescente, las ganas de un niño y las fuerzas de un sexagenario. Termino el año intentando describir el problema y es entonces que me salen cosas desesperadas ( o desesperantes), por momentos siento que me tienen contra las cuerdas y otros me siento un campeón. Se entiende ahora lo del adolescente de 45 años.

El problema no es la angustia, pues la conozco desde siempre y como aprendí leyendo a Cortázar, no creo que sea una solución rechazar la angustia pues eso es “suicidar el corazón, es  matar las riquezas del espíritu, y lo que es peor, esterilmente”.

Tampoco el problema está en si existe Dios, ya no lo dudo y lo declaré en otras entradas, yo creo y con eso basta. Explicar racionalmente la existencia de Dios es lo mismo que intentar dar explicación racional del sentimiento de amor hacia un hijo. También creo que existe gente que necesita que Dios no exista.

Termina el año, como se verá con más contradicciones y algunas certezas. Aunque parezca contradictorio y aunque el tema central de esta entrada no lo transmita, la llama eterna está presente, con la llegada del nuevo año espero un pequeño soplido que la avive. Por momentos tengo fuerzas pero no surgen las ideas o viceversa. No dejo de pensar. Lo que aun me mantiene aferrado a este mundo son unas cuantas personas. A todas ellas mis mejores deseos para el 2015. Aun tengo ganas de vivir y el hecho es que uno vive. Feliz Año Nuevo.

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