"No siempre un bandido se esconde detrás de un antifaz". Blog dedicado a las fuentes de información médica - hugotula@gmail.com

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30/5/15

Choosing Wisely


Con el afán de conseguir un diagnóstico precoz, en muchas ocasiones, hay personas que son diagnosticadas con condiciones que no le causarán síntomas o la muerte, a esto se le llama sobre-diagnóstico. A su vez, por lo general, todo diagnóstico impulsa un tratamiento, y en los últimos años el término sobre-diagnóstico se ha usado para describir diversas situaciones en las que los diagnósticos conducen a tratamientos innecesarios, con el consecuente consumo de recursos y el aumento de la ansiedad del paciente. El sobre-tratamiento es el tratamiento de condiciones sobre-diagnosticadas. También abarca el tratamiento que tiene evidencia  de mínimo beneficio o es excesivo (en complejidad, duración o costo) en relación con los  estándares.


Diversa iniciativas se están llevando a cabo para reducir el sobre-diagnóstico y el  sobre-tratamiento. Choosing Wisely es una iniciativa desarrollada recientemente en los EE.UU. y Canadá (www.choosingwisely.org) que tiene como objetivo cambiar la práctica de los médicos para alinearse con las mejores prácticas dejando de utilizar diversas intervenciones que no están apoyadas por pruebas, que no están libres de daño, y que verdaderamente sean necesarias. Ya hay más de 60 sociedades de distintas especialidades médicas que se sumaron y a su vez varios países con iniciativas propias.


Me tomé el atrevimiento de armar una presentación, traducción de por medio, con las recomendaciones del American Geriatric Society que fueron lanzadas en febrero de 2013, luego ampliadas a 10 recomendaciones en febrero de 2014 y revisadas en abril de este año. Listas como estas se encuentran catalogadas en el sitio oficial.


16/11/14

Papel de miedo en el sobrediagnóstico y sobretratamiento (Ensayo publicado en el BMJ)

Haciendo referencia a un texto de Susan Sontag, titulado "Illness as Metaphor", la autora de este ensayo, publicado en el BMJ hace una semana, ve con preocupación como el reino de los sanos esta siendo absorbido por el reino de los enfermos, siendo los mismos médicos y los servicios de salud los responsables de que cada vez más personas atraviesen sus fronteras.


Con el auge de la economía neoliberal, la salud se convirtió en una mercancía. Y pensar que uno se subió al carro de los fundamentalistas que transformaron la relación médico-paciente en una relación cliente interno-cliente externo en la que, lógicamente el cliente externo siempre tiene la razón.


El cada vez mayor número de personas enfermas es legitimado por lo que está siendo descripto como una epidemia de enfermedades crónicas, aunque muchos de los afectados no tengan síntomas. Esto sería el resultado de una combinación “tóxica” de buenas intenciones, buenos deseos e intereses creados. Lógicamente con un costo personal, social y económico enorme. Las principales armas utilizadas son, ampliar las definiciones de las enfermedades, convertir factores de riesgo en enfermedad y la más potente de todas, el miedo.


La autora menciona tres tipos de miedos: los miedos existenciales que nos aquejan a todos, los miedos de los pacientes y los miedos de los profesionales de la salud, en especial el de los médicos. Cuando se refiere a los miedos existenciales se refiere más precisamente al miedo que todos tenemos a la muerte, no a que esta vaya a ocurrir si no al sufrimiento previo, siendo esto algo que nunca lo vamos a saber y nos remite a una frase de Montaigne que dice: “Si usted no sabe como morirá, no se preocupe; la Naturaleza le dirá lo que debe hacer en el momento, plena y adecuadamente. Ella va hacer el trabajo por Ud.; no ocupe su cabeza en esto”.


En el caso de los pacientes, a los temores existenciales, se suman los temores propios de los síntomas que tienen y al miedo de que el médico no interprete lo que trata de describir y pase por alto un diagnóstico importante o este se haga demasiado tarde. Algo similar le pasa a los médicos, estos tienen temor a pasar por alto un diagnóstico que puede comprometer la vida del paciente, lo que derivaría en el sometimiento a la picota pública o el desprestigio que esto conlleva.


Se entiende entonces que de la confrontación de todos esto miedos surgan el sobrediagnóstico y el sobretratamiento. Es finalmente todo esto el resultado de no aceptar que la medicina es una ciencia probabilística, donde se vive en la constante incertidumbre y como dice la autora del ensayo “Sólo porque no entendemos todo y porque no podemos controlar el futuro es posible vivir”.


Para ir terminando y esperando que lean este ensayo, quiero hacer referencia a una frase de James McCormick en la que menciona, algo que además leí en un libro del Dr. Alberto Agrest, que los médicos no curamos sino que postergamos muertes:


“Nuestros pacientes merecen de nosotros un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado, pero cuando ese diagnóstico preciso es imposible y el tratamiento apropiado no está disponible no engañemos tanto a ellos como a nosotros mismos mediante el uso de etiquetas de diagnóstico y prescripción de tratamientos específicos. Cuando nosotros, como médicos estamos en condiciones de curar enfermedad, por lo general esta se logra fácilmente. Pero la cura sólo significa la postergación de la muerte: no confiere la inmortalidad. No importa qué tan lejos avance la ciencia médica, nunca podrá erradicar el sufrimiento humano o el miedo y la muerte.”


17/3/14

Intervenciones innecesarias en ancianos

Choosing Wisely es una iniciativa que intenta evitar intervenciones innecesarias en la que varias sociedades médicas publican listas de aquellos procedimientos en cuidados médicos que se deberían evitar o al menos discutir con el paciente. La Sociedad de Geriatría Americana ya elevó su lista a 10 recomendaciones. Para los que asistimos a pacientes ancianos casi a diario este tipo de iniciativas nos deben interesar y nos debe hacer reflexionar sobre lo que estamos haciendo con los “viejos”. La lista tiene 10 ítems y todos comienzan por un “no usar”, “no prescribir”, “evitar” o “no utilizar”, y digo esto porque una vez más me doy cuenta de que está plenamente vigente el dicho de que “ante todo no dañar”.

  • No recomendar el uso de tubos de alimentación parenteral en personas con demencia avanzada. Es preferible la alimentación oral asistida.
  • No usar antipsicóticos como primera opción en el tratamiento de los síntomas conductuales o psicológicos relacionados con la demencia.
  • Evitar medicación hipoglucemiante con el objetivo de alcanzar HbA1c inferior a 7,5% en adultos de mayores de 65 años.
  • No usar benzodiacepinas o fármacos hipnotico-sedativos en ancianos como primera opción para el tratamiento del insomnio, la agitación o el delirio.
  • No utilizar antibióticos para tratar la bacteriuria en ancianos a menos que existan síntomas urinarios.
  • No prescribir inhibidores de la colinesterasa para el tratamiento de la demencia sin una evaluación periódica de sus posibles  beneficios cognitivos y de sus efectos gastrointestinales.
  • No recomendar el cribado de cáncer de mama o colorectal ni del cáncer de próstata (mediante la PSA) sin considerar la esperanza de vida y los riesgos de la prueba debidos al sobrediagnóstico o al sobretratamiento.
  • Evitar la prescripción de estimulantes del apetito o suplementos hipercalóricos para el tratamiento de la anorexia o la caquexia en ancianos. En vez de esto optimizar los apoyos sociales proveer de asistencia a la alimentación y clarificar los objetivos y las expectativas.
  • No prescribir medicación alguna sin revisar la medicación anterior.
  • Evitar las restricciones físicas del anciano hospitalizado con delirio como medio para manejar la sintomatología conductual.


18/2/14

Las Cinco maneras de reducir los costos en Emergencias

Un panel de experto ha elaborado una lista de aquellos tests, tratamiento y decisiones llevadas a cabo por los médicos en la sala de emergencias que tienen escaso o ningún beneficio y a su vez tienen altos costos.

Este panel armó el siguiente top-five:

1. No solicitar imágenes de tomografía computada de columna cervical a pacientes que no reúnen criterios NEXUS (National Emergency X-Radiography Utilization Study) o de la Regla C-Spine Canadiense.

2.No solicitar imágenes de tomografía computada para diagnosticar embolismo pulmonar si primero no estratificó el riesgo para determinar la probabilidad previa y en pacientes de bajo riesgo primero determina el Dímero D.

3.No solicitar imágenes por resonancia magnética de columna lumbar en pacientes con lumbalgia sin signos de alto riesgo.

4.No solicitar imágenes de tomografía computada de cráneo a paciente con traumatismo de cráneo leve que no reúnen Criterios de New Orleans o de la Canadian CT Head Rule.

5. No solicitar estudios de coagulación en pacientes sin hemorragia o sospecha de coagulopatía.

Como vemos, esta lista hace referencia en 4 de los cinco puntos a estudios imagenológicos que no tienen indicación clínica en dichas situaciones. Va siendo hora de que este tipo de trabajos se apliquen a otros ámbitos del trabajo médico lo que haría de la práctica médica un arte mucho más racional, con costos más adecuados y con mayor sentido del bien común.

19/10/13

Un pequeña descarga


Derecho a la Salud no tiene nadie. Porque del mismo modo me debo preguntar quién nos garantiza el derecho a la felicidad, a la alegría o a la motivación. ¿Cómo es que un estado tiene que garantizar el derecho a la Salud de la población?. En todo caso o en el mejor de los casos todos tenemos derecho a la atención médica, atención médica que los médicos están delegando a los aparatos y a los fármacos.

Los médicos hemos hecho creer a la gente que con más tecnología en salud y más medicamentos hemos aumentado la expectativa de vida o lo que es más serio mejoramos la calidad de vida, pues los invito a leer The McKeown Thesis en la que el autor plantea un debate histórico al respecto, estas mejoras se deberían más a cambios económicos y sociales generales que a mejoras en salud pública o intervenciones médicas.

La medicina no es una ciencia exacta, es una ciencia probabilística, la gente no lo entiende y cree todo lo contrario, pero lo más lamentable es que muchos médicos a sabiendas de esto no lo llevan a la práctica y creo que esto está fundado en el temor que tienen de perder poder, temor de no entrar en el reparto del “gran negocio de la salud”. La medicina “enchufada a 220” es más rentable y a esto los dueños de los aparatos lo entienden mejor que nadie.

Estoy cansado de explicar a  pacientes que entran al consultorio que los chequeos no son útiles y a pesar de esto antes de sentarse dicen que quieren hacerse “todos los estudios para un chequeo”, depositando en los resultados de estos exámenes sus anhelos y dicha de los próximos 20 años.

Como ejemplo del gran negocio veamos el típico caso de un nuevo medicamento, sin mucho más que un par de grandes ensayos clínicos (cuya metodología en general y desde hace unas décadas debe ser cuestionadas en dos aspecto, la selección de la muestra y la validez externa) en general patrocinados por el laboratorio que lo produce, sale al mercado y nuestros médicos lo ofrecen a “sus pacientes” como una gran novedad sin haber esperado el tiempo suficiente para conocer sobre un dato fundamental como es el perfil de seguridad del mismo (dato quizás más importante que la eficacia).


Decir esto es estar en contra de las corporaciones, pero me quedo tranquilo por dos motivos, el primero es que no me interesa formar parte de la corporación médica y el segundo, sus integrantes no visitan estos espacios.

19/7/13

Cuando un test diagnóstico es demasiado bueno

Con el título “When a test is too good: how CT pulmonary angiograms find pulmonary emboli that do not need to be found” se publicó hace una semana en el BMJ un artículo (primero de una serie acerca de cuidados innecesarios y sobrediagnóstico) que muestra como se puede hacer daño infradiagnosticando como sobrediagnosticando el embolismo pulmonar.
Durante décadas los médicos han aprendido que la embolia pulmonar puede ser fatal si no se diagnostica a tiempo. Cuando un paciente se presenta con disnea, dolor torácico pleurítico, taquicardia, o signos de sobrecarga cardíaca derecha, un médico debe pensar en  "embolia pulmonar". Debido a que estos síntomas y signos no son sensibles ni específicos, se desarrollaron sistemas de puntuación (por ejemplo, los criterios de Wells) para ayudar a decidir qué pacientes deben recibir un scan, aunque en la práctica, muchos médicos simplemente proceden  con métodos por  imágenes para confirmar o descartar el diagnóstico.
Hasta hace poco, la exploración de ventilación-perfusión (VQ), introducida a mediados de la década de 1960, fue la prueba de primera línea para el diagnóstico del embolismo pulmonar y cuando la sospecha era alta se decidía por una angiografía. La exploración VQ  tiene la ventaja de ser no invasiva, pero los resultados son a menudo poco concluyentes. La angiografía pulmonar por TC, introducida en 1998 ofrece una mayor resolución y resultados más concluyentes.

Este artículo expone algunas evidencias que demuestran cómo desde que se produce una especie de explosión en el uso de la Tomografía Computada (TC) como método de diagnóstico por imágenes con múltiples indicaciones, se produjo además un incremento en la incidencia de patologías como el tromboembolismo pulmonar con una muy discreta disminución de la mortalidad.

Al parecer la principal causa que ha llevado a los médico a adoptar la angiotomografía pulmonar como prueba de primera línea en el diagnóstico de embolia pulmonar, es el temor a dejar sin diagnóstico una patología con una alta mortalidad. Pero también ha influido en esta conducta la amplia disponibilidad de este método complementario. A decir por autores del artículo: “With more testing, more pulmonary emboli are found”. Con la creencia de que la búsqueda de pequeñas embolias salva vidas se produce un sobreuso de este método complementario. Y como no podía faltar, el temor a las demandas legales, también ha incrementado el uso de la angiotomografía pulmonar.

En base a pruebas de que algunos pequeños coágulos en pulmón no necesitan tratamiento es que se debería considerar  la búsqueda de ellos como una forma de sobrediagnóstico. Se ha argumentado que la función normal de los pulmones es la de actuar como un tamiz para evitar pequeños émbolos formados en venas de las piernas que si pasaran a la circulación arterial sistémica provocarían efectos devastadores. Se cree que estos émbolos son reabsorbido por el cuerpo sin tratamiento y no tienen ningún efecto clínico. Esta idea es apoyada por el hallazgo de embolias pulmonares en estudios por TC contrastadas realizadas para otras indicaciones: en el 16% de los pacientes con ventilación mecánica, en el 17% de los pacientes mayores de 80 años y en el 20% de politraumatizados.

La creciente incidencia del embolismo pulmonar con una mortalidad estable es particularmente sorprendente si se tiene en cuenta que simultáneamente se usaron sistemáticamente medidas de profilaxis para tromboembólica venosa en pacientes hospitalizados.  Sería de esperar una reducción tanto de la incidencia de embolia pulmonar y como en la mortalidad. Sin embargo, la incidencia ha aumentado. Este aumento es poco probable que represente un verdadero cambio en la tasa subyacente de la embolia pulmonar, ya que los principales factores de riesgo de embolia pulmonar no han mostrado un descenso paralelo. La explicación más probable es el aumento del uso de la TC en general ha resultado en la detección incidental de embolismo pulmonar en TC contrastadas realizadas por otros razones.

Aquí los autores hacen la salvedad de que inferir sobrediagnóstico observando las tendencias epidemiológicas tiene sus limitaciones, pero son datos provenientes de la práctica clínica diaria.

Es de esperar que esta sobrediagnóstico puede causar daño al paciente (anticoagulación innecesaria con los consiguientes riesgos) y aumentos de los costos al sistema de salud (medicación tradicional y nuevos anticoagulantes de alto costo)

Finalmente los autores proponen tener en cuenta la probabilidad previa para tromboembolia pulmonar (score de Wells y dímero D) antes de decidir el próximo paso que no siempre será una angiografía pulmonar por TC. Las Guías de Práctica Clínica dejan reservada la angiografía pulmonar por TC para pacientes en riesgo intermedio y alto de embolismo pulmonar basado en algoritmos que combinan la probabilidad clínica y el dímero D. Además se deben tener en cuenta los otros métodos complementarios como el scan VQ y el ecodoppler de las piernas.

4/6/13

Carta a una paciente inteligente: “Disfrute de su salud, viva feliz y evite los excesos de la prevención”



Como en el espíritu de la Web 2.0 está el compartir aquello que pensamos que le puede interesar a muchos, hoy quiero replicar un post que se publicó en el año 2011 en el blog APXII, un iniciativa en atención primaria española. Los autores son Juan Gervas y Mercedes Perez quienes por medio de una carta dirigida a una paciente explican los peligros del sobrediagnóstico y sobretratamiento.

Querida paciente:
Da gusto tener noticias suyas y saber que se encuentra bien. El cambio de localidad siempre cuesta, pero en todos sitios hay personas y cosas buenas, como comenta acertadamente.
Nos alegra conocer su mejoría respecto a la artrosis de las rodillas. Es enfermedad crónica que no cura, pero se puede sobrellevar con la actividad y con ese andar por la playa, por la orilla del mar, que tan bien le sienta. No deje de disfrutar de la charla con su amiga en el caminar matinal, y del baile, del que tanto goza, y que es un bálsamo para la salud del cuerpo y del espíritu.
Contestamos a sus dudas sobre las actividades preventivas que le proponen en su nuevo centro el médico y la enfermera. Si hemos entendido bien, le preocupa tanta recomendación, tanto consejo y tanta intervención. Le “huele mal” como dice literalmente, “a exceso peligroso”.
En parte tiene razón, y usted puede identificarse con muchos profesionales sanitarios y pacientes que tienen la misma sensación, de excesos en Medicina tanto en prevención como en diagnósticos y en tratamientos. Los excesos no son buenos para nada.
Sabemos que le gusta leer, y por eso le recomendamos que vuelva a disfrutar de las novelas de Mark Twain, que ya nos comentó le impresionaron en su adolescencia (como a nosotros, especialmente Las aventuras de Tom Sawyer). Mark Twain vivió tiempos terribles, los de la erradicación del esclavismo en los EEUU y los de una crisis económica brutal (le llevó a la bancarrota, a finales del siglo XIX). Fue novelista y periodista, viajero universal, observador y crítico del devenir social. Seguro que usted se identifica con este comentario de Mark Twain sobre la salud: “Hay gente que se priva de todas las cosas que se pueden comer, beber o fumar y que por cualquier causa hayan adquirido mala reputación. Es el precio que pagan por su salud. Y salud es todo lo que obtienen. ¡Qué extraño! ¡Es como gastarse toda la fortuna en una vaca lechera que no da leche!”.
La salud por sí misma no tiene interés. La salud es un valor importante porque ayuda a disfrutar de la vida. Hay salud mientras hay vida.
La vida es complicada y por mucho que lo evitemos siempre nos traerá desgracias y sufrimientos. Con optimismo, con autoestima, con amor, con amistad, con todo eso que a usted le adorna, pese incluso a las enfermedades, hay salud hasta en el último suspiro, justo al morir feliz pudiendo decir aquello de “confieso que he vivido”.
La prevención no evita muertes, simplemente las retrasa. Esos días de más hay que rellenarlos de vida, de disfrute, de optimismo, de espiritualidad y de compromiso con la familia, los amigos y la sociedad.
Pertenecemos a un tiempo y una población, a una cultura y una civilización que a veces quiere de más. Nuestras sociedades occidentales, opulentas y cultas, desean evitar todo riesgo, todo evento desagradable. La sociedad quiere la ecuación cerrada contra la incertidumbre y la indeterminación.
En la búsqueda de una quimera, de la juventud eterna, la Medicina nos invita a invertir todos nuestro tiempo y dinero en prevención, en un futuro que no se cumplirá y que acabará, inevitablemente, en la muerte. En la esperanza de un futuro incierto negamos las vivencias de un presente tangible. Evitamos el riesgo sin ser conscientes de que la vida en sí es una enfermedad de transmisión sexual que siempre acaba en muerte.
Morimos un poco cada vez que transformamos todo en riesgo y todo en peligroso, cuando aceptamos las propuestas indecentes de esa prevención que le ofrecen ahora. Dicen que muere mil veces quien tiene miedo a morir, y es bien cierto.
El tratamiento que le han ofrecido para la osteoporosis no ha demostrado su eficacia en mujeres como usted, sin fractura vertebral alguna. Además, se ha demostrado que puede facilitar unas fracturas raras, atípicas, incluso con necrosis y destrucción de la mandíbula. Hizo bien en no hacerse la densitometría, pues es una técnica artificial que no sirve para pronosticar nada. Usted siga con su vida sana, el placer de andar y el de comer bien y de todo. Siga tomando el sol al tiempo que disfruta del aire libre.
Tampoco hace falta que tome el “protector del estómago”, y menos todos los días. Evite los anti-inflamatorios y utilícelos sólo por cortos periodos de tiempo. Los protectores del estómago, como el omeprazol que le recomendaron, tiene muchos efectos secundarios graves. Entre ellos, por ejemplo, el aumento de fracturas (¿no es irónico que le ofrezcan para la osteoporosis un medicamento que produce fracturas atípicas, y además omeprazol, que también se asocia a más fracturas?) y el aumento de infecciones graves (por una bacteria que mata normalmente el ácido del estómago, y que puede provocar diarreas mortales, Clostridium difficile).
Ya sabe que nosotros no le hemos medido nunca el colesterol, pues es inútil. Da igual la cifra que tenga, siga comiendo huevos fritos cuando le apetezca, con mesura en el conjunto de su dieta, tan sana. Los medicamentos para el colesterol son un engaño, salvo que tuviera problemas coronarios (y no es el caso). Esos medicamentos tienen graves efectos adversos, desde dolores de músculos a destrucción renal. A usted no hay porqué hacerle análisis, usted es una persona sana y feliz, y eso es lo importante.
Respecto a al última pregunta, ha hecho bien en no hacerse la mamografía. En tres palabras, “la mamografía mata”. No mata por sí misma, aunque irradia las mamas, sino por los errores que llevan a intervenciones innecesarias. Casi la mitad de las mamas que se operan por cáncer de mama no tienen un cáncer de mama propiamente dicho. Se operan, y luego se aplica radioterapia y quimioterapia, tratamientos todos ellos muy agresivos que provocan daños que no se compensan con ningún beneficio. Sus mamas son para disfrutarlas, y más ahora con ese “novio nuevo” del que nos habla.
Su nuevo médico, su nueva enfermera, son probablemente buenas personas, bien intencionadas. Pero quizá ignoren el concepto de “prevención cuaternaria” y los “daños de la prevención”. Tenga piedad con ellos y siga respetándolos con cortesía. Quizá le ayude el que sepan que nosotros hemos sido sus médicos anteriores, y el invitarles a leer cosas que usted ya conoce, de la página http://www.equipocesca.org
No deje de escribirnos, es un placer saber de su vida y milagros.
Los hijos y nietos, por los que pregunta, siguen bien. Con los problemas de cada día, y las compensaciones continuas.
Nosotros también estamos en el camino, también nos enfrentamos a la vida en su complejidad, tampoco tenemos certezas. Somos unos simples médicos e intentamos vivir sin ignorar el sufrimiento, ni lo malo que nos toca a nosotros y a todos.
Pacientes como usted ayudan a pensar.
Reciba un afectuoso saludo de sus médicos
Juan Gérvas y Mercedes Pérez Fernández


Enlace al post original completo: http://apxii.wordpress.com/2011/11/12/noviembre-carta-a-una-paciente-inteligente-disfrute-de-su-salud-viva-feliz-y-evite-los-excesos-de-la-prevencion/

1/6/12

Prevención del Sobrediagnóstico

“Se están acumulando pruebas de que la medicina está perjudicando a las personas sanas a través de la detección cada vez más temprana y la definición cada vez más amplia de las enfermedades.”

Con estas palabras es cómo comienza este interesante artículo publicado por el BMJ el 30 de mayo. Sus autores dan una visión bastante acabada del significado, las causas conducentes, ejemplos y posibles soluciones del sobrediagnóstico. Aún recuerdo las palabras de un jefe de guardia en mis épocas de residente que decía: “Dr. el exceso de ciencia también mata”.

Estamos en una época de avances tecnológicos vertiginoso que hace que gran parte de la información que necesitamos esté “al alcance de nuestros dedos” pero que también pone a disposición de los consumidores nuevos medicamentos, nuevos test diagnósticos, nuevos aparatos de imagenología y definiciones de enfermedades más inclusivas. Lo que en términos de mercado serían nuevos clientes, en el campo de la medicina se intenta crear “nuevos enfermos”.

El artículo que hoy comparto y comento con Uds. es una muestra de cómo “mucha de la aclamada capacidad de la Medicina para ayudar a los enfermos, está siendo cuestionada por una tendencia a dañar la salud”. Es preocupante ver como demasiadas personas están siendo tratadas innecesariamente, sobredosificadas y sobrediagnosticadas.

Según los autores “En el sentido más estricto, se produce sobrediagnóstico cuando una persona asintomática es diagnosticada con un enfermedad que finalmente no le causará síntomas o la muerte. El sobrediagnóstico tiene como consecuencia la sobremedicalización y el subsecuente sobretratamiento”.

Muchos factores están conduciendo al sobrediagnóstico pero un factor clave es el avance tecnológico. La literatura sugiere varias vías relacionadas con el sobrediagnóstico:

  • Sobrediagnóstico por pruebas de screening en personas asintomáticas.
  • Sobrediagnóstico por el uso de test cada vez más sensibles en personas con síntomas.
  • Sobrediagnóstico realizado incidentalmente (incidentalomas).
  • Sobrediagnóstico como resultado de definiciones excesivamente amplias de las enfermedades.

Cada una de estas formas de sobrediagnóstico son analizadas en el artículo con ejemplos tales como el asma bronquial, cáncer de mama, niveles de colesterol, enfermedad renal, etc.


Va siendo hora de que los médicos entendamos que no toda consulta debe concluir con la indicación de un método complementario o con la prescripción de medicamentos y por el lado de los pacientes estos deberán entender que un método complementario (“los estudios”) o que un medicamento, no son garantía de solución a un problema médico y que en ocasiones es el comienzo de un problema de salud donde no lo había.



Preventing overdiagnosis: how to stop harming the healthy

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